¿Cómo empezar?

Solía considerar que empezar era una cuestión sumamente fácil, y que cualquier ejercicio del pensar era una especie de artificio simple, un juego verbal en el que cada quien se arriesgaba de acuerdo a sus límites y posibilidades. De un tiempo para acá, me ha sido difícil comenzar, he tratado una y otra vez de iniciar este Blog y de pensar qué decir en él, he tenido una que otra cosa clara pero siempre, o casi siempre que me sentaba frente al computador el comienzo se tornaba difuso y complejo. Una especie de imposibilidad ante el comienzo ha inaugurado este lugar, un lugar del que no espero muchas cosas, apenas un par de lectores, muchos de ellos conocidos, que compartan esa imposibilidad para empezar, que piensen que es justamente esa imposibilidad y no otra, la puerta de partida, el lugar desde el cual el abismo de lo público y lo sin fundamento se muestran tan sumamente oscuros y claros. Haciendo uso del dictum derrridiano según el cual debemos “empezar por lo imposible”, este es un lugar que se pregunta por el comienzo y que se hace patente desde una imposibilidad, que abre a su vez una posibilidad, el no poder iniciar es un lugar de una reflexión sobre el comienzo, sobre lo que un filósofo alemán llama la poética del comenzar. Si intentase definir este lugar y darle al lector un propósito, tendría que decir de entrada que los propósitos se quedan afuera y que el exterior que propone y demarca no es sino una mera limitante que intentamos desafiar con el ritmo del pensamiento y el juego pragmático de la duda. ¿Por qué uso entonces una palabra tan ajena para todos? Incluso para nosotros los “estudiantes de filosofía” Abgrund suena rimbombante y pretencioso, y así es, la mera pretensión el lujo innecesario de una erudición que se rebasa a si misma.

Lo que Abgrund inaugura es un lugar, una especie de esfera concomitante que habitamos cuando el ejercicio del pensar aparece como un desasimiento. Un espacio que se asemeja al todo, pero que, al final de cuentas, resuelve ser un lugar para la duda y el juego. Una especie de “extrañamiento”, de juego consigo mismo, una evocación al hacer-se y re-hacer-se constante. Abgrund es un lugar de crítica de divertimento jovial de invitación al pensar para la vida. El abismo, el volantinero, la nada, no son temas de un desquiciado, ni de aquel que desdeña la vida, son los temas del cotidiano que se evade en la seguridad. Sólo un pensar, el peligroso pensar se atreve a jugarse su habitar en el despeñadero de la realidad.

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